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Adecuación interior de dos viviendas de 200m2

La actuación se desarrolló en dos viviendas de aproximadamente 200 m² cada una, situadas en una finca modernista de la Ronda de Sant Pere, en Barcelona. Los espacios habían sido utilizados como oficinas durante más de treinta años, circunstancia que había alterado considerablemente su configuración doméstica original y reducido sus condiciones de habitabilidad.

Las viviendas conservaban numerosos elementos arquitectónicos de gran valor patrimonial: pavimentos hidráulicos y mosaicos de Anoia, carpinterías interiores de madera, techos artesonados, molduras ornamentales y restos de acabados policromados. Sin embargo, muchos de estos elementos habían quedado ocultos, modificados o dañados por las sucesivas adaptaciones realizadas para el uso administrativo.

El proyecto partió de un estudio detallado del estado existente y de la configuración histórica de las viviendas, con el objetivo de recuperar, en la medida de lo posible, sus distribuciones originales. Se reorganizaron las estancias, se restituyeron recorridos y relaciones espaciales propias de la vivienda modernista y se eliminaron divisiones, revestimientos e instalaciones añadidas que desvirtuaban la lectura del conjunto.

Uno de los trabajos más relevantes fue la recuperación de los pavimentos originales de mosaico de Nolla. Las piezas conservadas se limpiaron, consolidaron y restauraron, completando las zonas deterioradas mediante soluciones compatibles con los materiales existentes y respetuosas con su composición, geometría y cromatismo.

En los techos se realizaron trabajos de limpieza, consolidación y restauración de artesonados, molduras y elementos ornamentales. Las prospecciones permitieron localizar acabados policromados ocultos bajo sucesivas capas de pintura, que fueron recuperados de forma artesanal para devolver a los espacios parte de su riqueza decorativa original.

También se restauraron y mejoraron las carpinterías de madera, conservando puertas, marcos, contraventanas y elementos interiores siempre que su estado lo permitió. Las intervenciones se orientaron a mejorar su funcionamiento, estanqueidad y durabilidad sin perder sus secciones, proporciones y acabados históricos.

La adecuación incorporó nuevas instalaciones eléctricas, de iluminación y climatización, sustituyendo las antiguas redes vistas de electricidad, informática y aire acondicionado. Los nuevos recorridos se diseñaron de forma integrada y discreta, evitando interferencias con los pavimentos, techos ornamentados y carpinterías originales.

Durante las primeras prospecciones se detectaron deformaciones importantes en zonas puntuales de los forjados, provocadas por un avanzado proceso de oxidación y corrosión de las viguetas metálicas. Esta situación obligó a ampliar el alcance de la intervención, ejecutando trabajos de refuerzo, saneado y consolidación estructural antes de completar las actuaciones interiores.

El resultado permitió recuperar el carácter residencial y modernista de las dos viviendas, conciliando la conservación de sus elementos originales con las exigencias actuales de habitabilidad, confort climático, seguridad y funcionalidad.

Una intervención planteada desde el conocimiento constructivo del edificio, respetando su historia y entendiendo la restauración no como una sustitución, sino como un proceso de recuperación, adaptación y continuidad del patrimonio construido.