Rehabilitación de las Cuevas Balcones de Piedad · Guadix, Granada
Los Balcones de Bácor-Olivar · Guadix, Granada
Tras distintas visitas al conjunto de viviendas cueva de Balcones de Piedad, situado en la barriada de Los Balcones, dentro del término municipal de Guadix, se planteó la recuperación y adecuación de varias cavidades excavadas en la montaña para convertirlas en espacios habitables.
El proyecto se localiza en un enclave geológico y paisajístico singular, formado por laderas arcillosas, barrancos y relieves erosionados característicos de las comarcas de Guadix y Baza. Las cuevas forman parte de un antiguo asentamiento integrado en el terreno, desde el que se domina el paisaje abierto del barranco de Baúl.
Comprender la arquitectura excavada
La intervención comenzó con el reconocimiento directo de las cuevas existentes, estudiando su geometría irregular, la naturaleza del terreno, la orientación de los accesos y el comportamiento ambiental de cada estancia.
No se trataba de construir una vivienda convencional dentro de una cavidad, sino de comprender y respetar una arquitectura excavada, en la que el propio terreno constituye simultáneamente la estructura, el cerramiento y la envolvente térmica.
Las cuevas se encontraban inicialmente como espacios de dimensiones reducidas, con recorridos interiores poco definidos y sin las condiciones necesarias para su utilización continuada. Se realizaron trabajos de ampliación y regularización, tanto horizontal como verticalmente, procurando mantener la forma orgánica de los espacios y evitando alterar innecesariamente la estabilidad natural del conjunto.
Adaptación de las cuevas como viviendas
El proyecto organizó los interiores para incorporar las funciones propias de una vivienda: zonas de estancia y descanso, dormitorios, cocinas, baños e instalaciones, adaptando cada uso a las características particulares de las cavidades existentes.
La distribución no se impuso mediante una geometría rígida. Se desarrolló a partir de los recorridos, ensanchamientos y cambios de sección de las propias cuevas, conservando sus paredes curvas, la profundidad de las estancias y la percepción continua del terreno excavado.
Las actuaciones se concentraron principalmente en:
- La consolidación y regularización de paredes y techos.
- La ampliación controlada de determinados espacios.
- La formación de accesos y recorridos interiores.
- La incorporación de instalaciones y servicios.
- La mejora de la ventilación y de las condiciones de habitabilidad.
- La adecuación de los espacios exteriores vinculados a las viviendas.
Humedad, ventilación y transpirabilidad
Uno de los aspectos fundamentales fue el control de la humedad. Al tratarse de construcciones en contacto directo con el terreno, era necesario estudiar cuidadosamente la posible presencia de filtraciones, condensaciones y acumulaciones de vapor de agua.
La solución no debía basarse en impermeabilizar completamente las superficies interiores, ya que esto podría impedir la respiración natural del terreno y desplazar las humedades hacia otros puntos. Por este motivo se plantearon revestimientos continuos y transpirables, compatibles con el soporte existente.
Se recurrió a materiales naturales como la cal hidráulica natural, las arenas seleccionadas y los morteros con fibras o granulados vegetales, entre ellos el cáñamo. Estos materiales permiten regular la humedad ambiental, facilitan la evaporación y se adaptan mejor a los pequeños movimientos propios de una construcción excavada.
La ventilación natural, la orientación de las entradas y la renovación del aire interior se consideraron igualmente esenciales para garantizar el confort y la conservación de las viviendas a largo plazo.
Materiales vinculados al territorio
La selección de materiales respondió a criterios de compatibilidad, durabilidad y respeto por el entorno. Se evitaron soluciones excesivamente rígidas o impermeables, priorizando revestimientos minerales, acabados continuos y materiales capaces de convivir con la tierra existente.
El blanco de las fachadas, los accesos y los muros exteriores establece un fuerte contraste con los tonos ocres y rojizos de la montaña. Este acabado, propio de muchas viviendas cueva de la zona, permite identificar los espacios habitados desde la distancia sin competir con la fuerza del paisaje.
Las chimeneas, los pequeños huecos, los recorridos exteriores y los muros de contención completan una arquitectura que prácticamente desaparece bajo el terreno y solo se manifiesta en aquellos puntos necesarios para iluminar, ventilar y acceder a las viviendas.
Recuperar sin desnaturalizar
La actuación en las Cuevas Balcones de Piedad parte de una idea esencial: recuperar un hábitat tradicional sin desnaturalizarlo.
Cada decisión constructiva debía responder al comportamiento real de la cueva, a su relación con el terreno y a la experiencia acumulada en obra. La intervención no pretendía ocultar el origen excavado de las viviendas, sino conservarlo y hacerlo compatible con las necesidades actuales de confort, seguridad y uso.
El resultado es un conjunto de alojamientos integrados en el paisaje, con espacios interiores silenciosos, protegidos y térmicamente estables, concebidos para descansar, contemplar el territorio y experimentar una forma de habitar profundamente vinculada a la tierra.

















