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Rehabilitación estructural de pináculos de fachadas de la Escuela Teresiana Ganduxer

Durante los trabajos de mantenimiento de las fachadas del volumen originario del colegio, la dirección facultativa detectó unos agrietamientos significativos en la fábrica de ladrillo de las esquinas bajo las zonas de los pináculos ornamentales más altos (en las últimas plantas, zonas próximas a los encuentros entre fachadas).
Al inspeccionar de más cerca estas grietas para analizar su gravedad y posible origen (para conocer si requerían de un tipo u otro de intervención), se pudo observar a través de algunas de ellas perfiles de acero cuya presencia la dirección facultativa todavía no había podido ubicar con exactitud.
Las grietas coincidían con la situación estimada que se tenía de esta estructura horizontal secundaria que sirve de refuerzo y reparto de la carga que suponen los pináculos ornamentales de las esquinas de la edificación. Al revisar dichas grietas, se pudo establecer de manera más precisa los emplazamientos de esta estructura complementaria a la principal.

Es una estructura horizontal cuya función es recoger las cargas puntuales y concentradas de los pináculos (parcialmente en voladizo) y trasladarlas de manera más repartida a los muros de carga que son las fachadas.
Así pues al realizar series de catas se observó que estas vigas presentaban signos de oxidación, corrosión y laminaciones más o menos superficiales, lo que provocaba su incremento de volumen y como consecuencia, los agrietamientos detectados en la fábrica de ladrillo, la mayoría de los cuales coincidían con la ubicación y geometría de los perfiles.
Por precaución la dirección facultativa al apreciar dicho agrietamiento en los muros de carga, consideró que en caso de no actuar y seguir avanazando el proceso patológico, la estabilidad de los pináculos podría llegar a verse comprometida en un futuro, al quedar desvinculados de la estructura vertical principal de soporte (por el seccionamiento que suponían las grietas en el monolitismo del conjunto).

Así pues la actuación finalmente acometida consistió en un proceso cuidadoso y progresivo de descrubrimiento de los perfiles de acero, primero desde la cara interior de los muros y a continuación desde la cara interior.
Los tramos de vigas que se iban descubriendo no superaron el metro y medio de longitud y nunca se trabajó por las dos caras simultáneamente, con el objetivo de descargar lo mínimo los muros respecto los elementos que soportaban para no comprometer la estabilidad de los pináculos y petos.
Para descubrir los perfiles se repicaron recubrimientos y macizados existentes no originarios de morteros de cemento portland.
Una vez expuestos los perfiles, la dirección facultativa analizaba el nivel de degradación para estudiar si éstos seguían siendo funcionales y conservaban capacidad portante suficiente para acometer su función debidamente. Al ser afirmativo en todos los casos, se procedió al tratamiento de la corrosión y laminación superficiales, así como a detener dicho proceso y consolidar la integridad de los conjuntos de fábrica de ladrillo.
Una vez tratados los perfiles se procedió a reconstruir los muros con piezas de fábrica de ladrillo manual rústico lo más parecidos a los originales tomados con mortero de cal. Se aplicaron tintes y veladuras tanto en el proceso de reconstrucción como una vez finalizado para integrar en el entorno inmediato el cromatismo de las zonas intervenidas.